Cómo mantener una chimenea en buen estado?

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Cómo mantener una chimenea en buen estado?

Tomando en cuenta que donde hay fuego hay peligro de incendio, pero un buen cuidado de su chimenea mantendrá tanto el fuego como el humo en el lugar indicado.

Revise frecuentemente, ya que el hollín puede llegar a obstruirla, y el tiempo y la intemperie hacer que los tabiques se agrieten o se suelten.

Para limpiar su chimenea.

Cuando le da mantenimiento constante, produce muy poco hollín, si la utiliza con frecuencia, límpiela al menos una vez al año, y con mayor frecuencia si quema madera blanda.

La combustión de la leña en el hogar produce un residuo negro y pegajoso llamado creosota; ésta es transportada por el humo y depositada en las paredes de la chimenea, disminuyendo su capacidad para
conducir el humo al exterior.

Así como la creosota es inflamable, también puede producir un incendio en caso de acumular grandes cantidades. Limpiar una chimenea es una labor sucia y tediosa, y resulta también riesgosa porque hay que subir al techo.

Lo conveniente sería pedir a un limpiador profesional, quien cerrará todos los hogares y las aberturas que conduzcan al tiro, raspará el hollín desde arriba para que caiga hasta el hogar más bajo y luego lo aspirará.

Si decide hacerlo usted, siga el mismo procedimiento.

Para raspar el hollín utilice un cepillo de mango largo y cerdas de alambre que se ajuste al tamaño del tiro; mida la abertura que hay en éste por arriba de la pared inclinada del hogar.

En caso de no poder comprobar la medida, consiga un cepillo grande y recórtele las cerdas para adaptarlo. Cuando las superficies interiores de la chimenea estén bien cepilladas, retire una a una las cubiertas con que haya cerrado los hogares.

Empezando siempre por la parte más alta, y aspire el hollín que haya caído en cada uno de ellos.

Para localizar fugas; en caso de que la chimenea pase a través de la casa, revise en todos los lugares donde resulte visible para encontrar cualquier fuga.

En lo que lo hace, pida a alguien que le ayude quemando en el hogar más bajo trapos ligeramente humedecidos con agua o enviando desde allí un rayo de luz intenso.

Si en algún punto se cuelan el aire o la luz, restaure la fuga con cemento. Si localiza algún tabique roto, reemplace.

Los reguladores de tiro; hay hogares que cuentan con reguladores de tiro, placas que se accionan a mano abriéndose para permitir la salida de humo, cuando el hogar ésta encendido, y cerrándose cuando no lo está para disminuir al mínimo la pérdida de calor de la habitación.

Si su chimenea tiene regulador, éste debe moverse con facilidad y ajustarse adecuadamente al tiro; si le cuesta trabajo abrirlo o cerrarlo, coloque un poco de aceite en las bisagras o los puntos de movimiento y mueva la manivela hasta que funcione libremente.

Si no cierra completamente el regulador, use un cuchillo para raspar los depósitos de creosota que tuviera acumulados, si el tiro presenta grietas o roturas que no permitan un cierre total del regulador, restáurelo con cemento.

Sin embargo, la posición y el tamaño del regulador son esenciales para que el humo no penetre en la habitación, tiene que estar de 15 a 20 cm sobre el dintel y tener la misma longitud que el ancho de la abertura del hogar.

En caso de que su hogar no tenga estas características, pida a una persona de la construcción que haga los ajustes que se requieran.

Además también un hogar con poca profundidad puede provocar que el humo se introduzca en la habitación, si éste es el caso del suyo, eleve el nivel del soporte de hierro que sujeta los leños, colocándolo sobre tabiques, o utilice una rejilla que sostenga los leños más cerca de la pared del fondo del hogar.

Si con ello no resuelve el problema, pida a un experto para que le proponga otras alternativas.

Para encender y conservar un buen fuego; algunos hogares deben una parrilla de hierro para sujetar los leños y permitir que se establezca una corriente ascendente de aire desde abajo del fuego.

Además deben contar también con una malla metálica para que las chispas no salten hacia afuera, antes de encender el fuego, retire las cenizas dejando únicamente una capa de 5 cm de grueso y abra el regulador de tiro.

Hágalo utilizando leña seca y vieja, ya que la húmeda o recién cortada es difícil de encender y seguramente producirá humo. Las maderas duras son asimismo preferibles a las blandas porque tardan más en quemarse y depositan menos creosota en la chimenea.

Comience por poner un leño grande cerca de la pared del fondo del hogar, paralelo a ella, y la mitad de un leño ligeramente más pequeño con el lado plano hacia adentro, a unos 10 cm de aquél.

Luego llene el espacio que quede entre los dos leños con unas cuantas hojas de periódico sin color, en forma de bolas bien apretadas.

Después encima de ellas ponga, entrecruzados, para los secos que no pasen de 2 cm de diámetro y ponga sobre todo otro leño. Después encienda el periódico con un cerillo, una vez que arda el fuego, asegúrese de que el leño puesto encima se vaya asentando poco a poco entre los dos de abajo.

Para atizar el fuego empuje frecuentemente hacia atrás el leño del frente y sustitúyalo cuando lo permita el espacio. Si lo prefiere puede poner otro leño encima y, cuando el de atrás se quema completamente, ponga otro sobre él y vaya empujándolo hacia su lugar sacando los fragmentos del leño original hacia adelante.

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