Cómo argumentar un divorcio?

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Algunas personas piensan que mantener un matrimonio insatisfactorio por el bien de los hijos es loable, mientras que otros lo consideran patético. Unos más afirman que la felicidad de un adulto no debería interferir con el bienestar de los niños.

Por su parte, expertos en el tema han llegado a insistir en que mientras la pareja se pueda comportar de manera civilizada - evitando las peleas o discusiones extremas frente a los niños -, es preferible que se mantenga unida, aún a costa de la soledad o insatisfacción individual.

Mitos que perjudican el matrimonio

Las expectativas falsas o poco realistas en torno al matrimonio suelen generar problemas en oncontables parejas. Cuando se viven dificultades en la relación, es fácil contemplar el divorcio como una situación
deseable, sin tomar en cuenta la realidad. Antes de cambiar definitivamente la dinámica familiar, analice algunos de los mitos que perjudican el matrimonio.
  • "Se murió el amor". Quizá los fuegos artificiales se hayan extinguido. Pero quejarse o esperar a que la situación cambie por sí sola es inútil. Dé usted el primer paso para agregar sazón al matrimonio y verá resultados inmediatos.
  • "Nuestros problemas no tienen solución".  Reparar una relación requiere un considerable esfuerzo. Si no ha realizado un verdadero intento en una terapia de pareja, iníciela de inmediato (en caso de que su pareja de rehúse a acudir, vaya sola). No espera soluciones mágicas. Se trata de lograr cambios que alteren la dinámica del matrimonio y que contribuyan a generar una relación más satisfactoria. Otra opción es buscar el consejo de personas a quienes admire dentro de su núcleo familiar, social o religioso.
  • La obsesión por la ruta no tomada. Todos nos preguntamos de vez en cuando cómo sería nuestra vida si nos hubiéramos casado con una persona distinta o relizado otras elecciones. Lo importante es la forma en que resolvamos estas crisis. La perspectiva es distinta al inicio del matrimonio que diez años y tres hijos después. Nada en el noviazgo nos prepara para ciertos retos, incluyendo presiones económicas, sociales y familiares. Y, créalo, los vecinos también enfrentan dificultades.
  • "Mi pareja no me llena". Es imposible que una persona llene todas nuestras necesidades. Busque recursos externos para obtener amistad, compañía, generar ingresos y compartir sus intereses.
  • La idealización del divorcio. Considere las dificultades de criar a los hijos sin una pareja en casa, comenzando con la logísitca cotidiana: transporte, tareas, cuidado de los niños, coordinación de visitas, vacaciones y fines de semana. Uno de los argumentos más fuertes de los expertos que desaconsejan el divorcio es que la preocupación por reiniciar la vida romántica y lidiar con las nuevas parejas (y en ocasiones los hijos de las nuevas parejas), le resta recursos y atención a los propios hijos. La solución que sugieren, por dura que parezca, es esperar hasta que los hijos crezcan o se marchen de casa para volver a establecer una relación romántica.
  • "Elegí al compañero equivocado". Una vez pasado el período de luna de miel, los segundos matrimonios suelen replicar las dificultades del primero. Esto se debe a que cambiamos de pareja, no de estilo de comunicación ni otras características que seguirán interfiriendo en nuestra capacidad para relacionarnos, al menos hasta que las resolvamos.
  • Creer que después del divorcio tendremos mayor control sobre los hijos. La diferencia en los estilos de disciplina es una de las principales causas de tensión en las parejas. Pero usted no tendrá mucho control sobre los valores, hábitos y conductas a los que sus hijos sean expuestos en los momentos en que no esté presente, especialmente si tiene una mala relación con su ex. La ironía del divorcio es que, pese a todo, tendremos que seguir frecuentando y trabajando en nuestras dificultades eon la pareja... por los hijos.
¿Cuándo es aconsejable el divorcio?

Si la tensión es muy evidente, a algunos niños les averguenza llevar a amigos a casa y comienzan a pasar tiempo fuera. En estas situaciones y en las de abuso físico y/o emocional, adicciones o en que uno de los padres ocasiona caos constante en el hogar, los chicos suelen parecer más felices después del divorcio.

La disminución del estrés ayuda a su vez a los padres, que pueden dedicar más tiempo de calidad a los hijos.

Efectos del divorcio en los niños

De acuerdo a la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, los padres pueden estar devastados o aliviados por el divorcio, pero los niños invariablemente se sienten asustados y confundidos, ya que ven amenazada su seguridad. Los chicos suelen asignarse la culpa respecto al conflicto, y muchos asumen la responsabilidad de reunir a sus papas, sacrificándose en el proceso.

Los padres deben movilizar las fuerzas familiares para ayudar a los niños alidiar de manera constructiva con el rompimiento.

Divorcio amigable

Cuando el divorcio se da en términos amigables y ambos padres están enfocados en las necesidades de los niños, éstos suelen adaptárse más rápidamente. Al darse cuenta que sus papas no parecen enojados el uno con el otro y pueden compartir eventos deportivos y escolares sin la amenaza de que explote un drama, comienzan a ralajarse y a lidiar mejor con la situación.

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