Cómo cuidar y alimentar a un gato?

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Antes de tener un gato, examínelo para saber si está sano; su piel tiene que estar suave y no debe haber en ella zonas sin pelo; también debe tener la zona que abarca las patas traseras y la cola completamente limpia.

Levante el gato, acarícielo y observe cómo se comporta, anímelo a juagar con un trozo de cordón; en caso de que no muestre interés puede deberse a que está enfermo.

O bien, no ha recibido atención ni los cuidados adecuados.

Los hábitos higiénicos; si lleva el gato a su casa, déjelo que la conozca, pero no le permita salir al menos en 10 días. Compre arena para gatos y llene con ella una caja sanitaria, en la que el gato hará sus necesidades.

También, todos los días se tiene que lavar las heces del gato con una espátula y, desinfecte la caja
previamente. Si comprueba que el gato no es limpio, no permita que se aleje de la caja sanitaria por algunos días.

Probablemente más a futuro usted decida que su gato entre y salga de la casa, pero los primeros 10 días el gato debe hacer sus necesidades en la caja sanitaria hasta que se acostumbre a su nuevo hogar.

Alimentación del gato; la comida para gatos, seca o enlatada, que se vende en los supermercados les proporciona una alimentación balanceada.

Entonces, usted observará a su gato para que no se vuelva melindroso, debe retirar de su plato lo que no se coma de una vez, guárdelo en el refrigerador y vuelva a ponerlo en el plato, de preferencia tibia y bien revuelta, en la próxima comida.

En ocasiones festeje a su gato, con un bocadillo de la mesa, pero no le dé carne de puerco, huesos de ave o de pescado, tampoco pellejos de pollo.

Los gatos no deben de comer pescado más de una o dos veces por semana. Por lo general a la mayoría de los gatos les llama la atención las sobras que quedan en la mesa después de una comida.

Para hacer que no les llame la atención, retire y limpie todo al instante.

Hay gatos que comen muy rápido y llegan a indigestarse y vomitan poco después. En caso de que le pase eso a su gato.

Puede obligarlo a comer despacio desperdigue su alimento sobre una superficie grande, así como una lámina para hornear.

También trate de evitar que su gato se aficione a cazar pájaros, ratones u otros animales pequeños porque pueden transmitirle enfermedades.

Para disuadirlo, vigílelo de cerca y, en cuanto lo vea cazar, póngase fuera de su vista y arrójele pequeñas piedras.

El cuidado de la piel; con un peine o un cepillo de puntas redondas, además de servir para limpiar el pelo del gato, también estimulan su cuero cabelludo y elimina las células muertas.

Cepille todos los días a su gato de pelo largo, más aun cuando lo esté mudando, a los demás gatos una o dos veces por semana.

Sin embargo el cepillado constante no quita la costumbre de estos animales de lamerse y morderse la piel para limpiarla.

Cuando lo hacen tragan bolitas de pelos que los estriñen y puede causarles oclusión intestinal. Si su gato está estreñido, haga una mezcla de vaselina pura, una cucharadita en sus alimentos dos veces por semana y cepíllelo con regularidad.

Si cepilla a su gato vea si tiene pulgas, que pueden descubrirse por los puntitos negros de sus deyecciones. Hay gatos que son alérgicos a las pulgas y tan solo con unos cuantos piquetes se llenan de urticaria.

Para eliminar las pulgas de su gato emplee únicamente productos especiales para gatos.

La salud del gato; en cuanto consiga un gato llévelo con el veterinario para que lo revise y lo vacune contra el moquillo felino (panleucopenia) y la rabia.

Procure llevar a su gato cada año, a revacunar y aproveche estas visitas para que el veterinario lo vuelva a revisar. Procure a su gato y evite que trague lombrices intestinales.

Recordando que las medicinas contra las lombrices contienen sustancias algo tóxicas, y evitar dárselo a gatos viejos, enfermos o jóvenes si autorización del veterinario.

Si no desea que su gata o gato se reproduzcan, pida al veterinario que opere al animal cuando alcance la madurez sexual (las gatas a los 6 meses y los gatos entre los 8 y 9 meses).

Esta operación, no hace que los gatos engorden y en cabio si logra que escapen menos de la casa. Cuando su gato no quiere comer, estornuda con frecuencia o está somnoliento.

Debe tomar la temperatura con un termómetro rectal lubricado con vaselina; levante la cola del animal y sujételo con firmeza en lo que, le introduce el termómetro, 2 ó 3 cm en el año.

Entonces, espere tres minutos, retire el termómetro y léalo. La temperatura normal de los gatos oscila entre los 38 y los 39.5 grados.

En caso de que la de su gato sea más alta, llévelo con el veterinario. No le dé a su gato ningún medicamento que no haya sido recetado por él veterinario porque los gatos son muy sensibles a muchos medicamentos.

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