Cómo exigir a los hijos?

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La sensación de nunca haber llenado las expectativas paternas es una de las experiencias más dolorosas y comunes de la niñez, que en ocasiones persiste hasta que nos convertimos en adultos. Los padres solemos pedir más de lo que los hijos pueden dar o, simplemente, lo que son incapaces de dar. Después de todo, razonamos, debemos enseñarles a esforzarse y a ser mejores.

Este argumento refleja una trampa común y seductora que aplica tanto a los hijos como a la pareja, a los compañeros de trabajo y amigos. Se llama "te acepto, pero ...", pensmos que la aceptación nos da derecho al pero.

Desafortunadamente, el nivel de nuestras expectativas determinará el tono de la relación con los hijos.

Aceptación, autoestima y disciplina

Saber que se nos acepta por lo que somos genera un sentimiento inexplicable de seguridad y confort. La
aceptación refleja amor incondicional y proporciona el ambiente necesario para crear niños emocionalmente fuertes.

Aceptación no significa permitir que los niños hagan lo que quieran o no establecer límites a su conducta. Pero cuando los chicos se sienten aceptados, es más fácil que respondan a nuestros requisitos y directivas, pues las experimentan dentro de un contesxto de amor y apoyo.

No confundir con conformismo

Aceptar a nuestros hijos tal como son tampoco significa que nos neguemos a impulsarlos; por el contrario, aceptarlos nos permite definir metas y expectativas realistas.

Pero, ¿cuál es una meta realista para un niño de 4, 8 o a4 años?  La clave es la siguiente: aunque es posible basar ciertos lineamientos en los principios del desarrollo, las metas no deben determinarse por la edad cronológica del niño.

Por ejemplo, según la regla general, un niño de 10 años ya posee las habilidades necesarias para cruzar una calle por sí solo. Si embargo, los padres de un chico impulsivo, con escaso autocontrol, no deberían permitirle hacerlo sin la asitencia de un adulto.

De igual forma, algunos padres pueden llevar a su hijo de 6 años a una tienda de adornos frágiles con la seguridad de que no habrá accidentes, pero saben que si llevaran al hermano mayor saldrían endeudados.

¿Cómo establecer expectativas?

Si nuestros hijos han de cambiar su conducta, primero nosotros tenemos que encontrar el valor para cambiar nuestros marcos mentales.

En el prólogo del libro Siete hábitos de la gente altamente eficiente, el autor describe su lucha por, digamos, modificar a uno de sus hijos que, a sus ojos, no se desempeñaba bien social, académica ni atléticamente.

A pesar de sentirse consumido por el deseo de ayudarlo, de protegerlo de las burlas de los demás y de halagar cualquiera de sus esfuerzos, el niño no progresaba.

Sin embargo, tras un honesto auto-examen, los padres dejaron de tratar al niño como su estuviera atrasado, tuviera necesidad de ser protegido o hubiera algo mal en él. Más aún, dejaron de equiparar el éxito de su hijo con su propio éxito como padres. En el transcurso de algunos meses, el niño fue fortaleciendo su autoestima, hasta convertirse en un chico sobresaliente en todos los sentidos.

Éste no es el único caso de un menor cuyo único problema es el que los padres sienten que tiene. El niño capta este mensaje, y se siente poco valorado. Pero si los padres le demuestran su aceptación constante, el niño florece.

Trabajo de equipo

Aunque es responsabilidad de los padres cerrar la brecha entre sus sueños y la realidad, la forma más efectiva de desarrollar metas y expectativas realistas es trabajando junto con los hijos.

Una vez que usted cuente con un panorama más claro de la personalidad de su hijo, será más fácil que le haga participar en la solución de problemas y el establecimiento de metas. De esta forma el niño experimenta una sensación de control sobre su propia vida, de responsabilidad y de autodisciplina.

Algunos padres temen que los niños establecerán objetivos demasiado fáciles, pero éste es rara vez el caso. De hecho, cuando los papás expresan amor, apoyo y aceptación en sus expectativas, los hijos se sienten motivados a superarlas.

Sugerencias
  • Permita que su personalida emerja. Su hijo tiene un potencial infinito. Permita que lo cumpla a su propio ritmo. Relájese, concédale espacio y permita que su personalidad aparezca.
  • Redefina su rol de padre. Su papel es reafrimar, disfrutar y valorar a su hijo. No es juzgarlo ni compararlo con los demás.
  • Examine sus motivos. Analice las razones por las que usted desea que su hijo se mueva en determinada dirección. Desarrolle recursos internos de autoestima, de manera que sus sentimientos de valía no dependan del desempeño de su hijo.
  • No busque un clon. El proceso de aceptación requiere admitir que desde el nacimiento, cada niño es único. Acepte, reconozca y fomente estas cualidades particulares.
  • Retire la sobreprotección. Su hijo no la requiere. Es capaz de lidiar con los retos normales de su edad. Transmítale esta confianza y verá resultados.

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