Cómo superar obstáculos y dificultades?

Cómo superar obstáculos y dificultades, cómo llegar a la cumbre, desarrollo humano, cómo superarse, cómo desarrollar la fortaleza en los hijos, motovación, fuerza de voluntad, psicólogos

Se ha dicho que la fortaleza es la gran virtud, porque es la gran virtud de quienes por un ideal que vale la pena son capaces de correr grandes riesgos; es la virtud de los enamorados y de los convencidos. Por eso es que esta virtud es de los adolescentes, porque por naturaleza son personas de grandes ideales que quieren cambiar el mundo.

Es fundamental que los padres les presenten fines adecuados con criterios rectos, porque si los jóvenes no encuentran cauces para estas inquietudes, sus energias pueden dirigirse hacia cuestiones destructivas. Si no conocen lo que es bueno, pueden acabar buscando lo malo con una gran eficacia.

Los adolescentes deben ser fuertes para tomar decisiones, tanto a la hora de resistir como de acometer. Para que la fortaleza sea realmente una virtud, debe ser gobernada por la prudencia, porque si no es así, se puede caer en el vicio de la osadía. La osadía desprecia los dictámenes de la prudencia y sale al encuentro del peligro. En el aspecto de resistir, se trata principalmente de enseñar a los hijos a decir que no, para evitar peligros innecesarios.

Si los adolescentes no tienen desarrollados los hábitos relacionados con la fortaleza, cuando deseen
emplender acciones en función de su mejora o para conseguir algún bien, no serán capaces de aguantar las dificultades. La fuerza interior tiene que procurarse desde la infancia.

Definamos pues:
  • Fortaleza: Es una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en vencer el temor y huir de la temeridad. Tradicionalmente se ha dividido en dos partes: acometer y resistir.
  • Los fuertes: Son firmes, enérgicos, serenos, decididos, pacientes y perseverantes. Los débiles son indiferentes, vacilantes, indecisos, temerosos, flojos y apocados. Los fuertes son sólidos como la roca; los débiles, inconsistentes como el barro.
Resistir y acometer

Existen muchas oportunidades en la vida diaria para que los hijos tengan que resistir un impulso o un dolor, sabiendo que el resultado, claro y razonable, les va a favorecer. Sin embargo, habrá que enseñarles a resistir molestias e influencias que, si no lo hacen, los van a perjudicar.

Por otro lado, para poder acometer, atacar o emprender alguna acción que supone un esfuerzo prolongado, hacen falta fuerza física y fuerza moral. Para poder alcanzar un bien, sea rebatir algún mal o desarrollar algo positivo, se rquiere tener iniciativa, decidir y luego llevar a cabo lo decidido, aunque cueste un esfuerzo importante, es decir, se necesita perseverancia.

¿Cómo superar los obstáculos?

No puede existir capacidad para atacar o para resistir, actos fundamentales de la fortaleza, si no hay convicciones y motivaciones fuertes. La fortaleza nace de la cabeza y se alimenta de un conjunto de ideas y creencias que sostienen poderosas motivaciones capaces de superar todos los obstáculos.

La fortaleza en la cabeza y en el corazón se dan cuando se piensa con la cabeza y se siente con el corazón. El corazón necesita una cabeza con un raciocinio depurado de las desviaciones de los sentimientos y emociones.

La cabeza, a su vez, necesita entusiasmarse en un corazón de fuego. Ambos se exigen mutuamente: la primera orienta, el segundo impulsa. Dicen que querer es poder. Y el querer brota de la voluntad. La fuerza de voluntad es una poderosa ayuda para realizar nuestros proyectos y superar los obstáculos.

La mayoría de los alumnos con bajas calificaciones tienen una fuerza de voluntad raquítica y no una inteligencia debilitada.

El desarrollo de los hábitos de la fortaleza es el remedio para motivarlos a estudiar y a hacer esfuerzos.

Fuertes para la acción

En esta línea de ideas se entienden bien dos defectos típicos de las personas débiles: la postergación, a la hora de comenzar, y la falta de acabamiento, a la hora de terminar.

Quien posterga, utiliza co frecuencia el después y el mañana. Y mañana volverá a decir mañana. Eso le impide formular el hoy y el ahora, que son las palabras de las personas fuertes y eficientes.

La facilidad que algunas personas tienen para postergar, las hace tener la mala costumbre de no acabar. Acabar, representa un esfuerzo. Es en los últimos metros que separan al alpinista de la cumbre donde la superación del cansancio se vuelve heroica. Por eso la fortaleza es la virtud de los héroes ¿Quién no admira a los héroes?

Desarrollo de la fortaleza de los hijos
  • Exigir a los hijos para que tengan que esforzarse en cumplir una serie de actividades, sin olvidar algunas áreas prioritarias que a veces escapan a la atención de los padres.
  • Proporcionar a los hijos oportunidades no sólo para que hagan cosas con esfuerzo, sino también para que aprendan a resistir. Practicar algún deporte.
  • Estimular a los hijos para que por propia iniciativa emprendan proyectos de mejora que supongan u esfuerzo continuado.
  • Exigirles ser puntuales, ya que la puntualidad demanda disciplina, superación de la flojera.
  • Enseñarles el ritmo de la vida de un hombre fuerte: hacer lo que debe en cada momento y estar en lo que hace con toda intensidad.
  • Los padres deben tener presente la necesidad de su propia superación personal, como ejemplo para los hijos y por su propio bien.

Comentarios