Cómo dar una propina?

Tips sobre propinas, como saber a quién darle propina, cuánto hay que dar de propina y cómo dar una propina

Propinas
La propina es la gratificación con que se recompensa un servicio eventual que alguna persona nos ha prestado con amabilidad.

Sin embargo debería darse en caso de un servicio particular o de un esfuerzo excepcional, se ha convertido ya en una costumbre y por lo mismo no puede suprimirse.

A quién debe darse una propina. Si no va incluida en la cuenta y si han servido a satisfacción, con diligencia y gentileza.

A los acomodadores de cine y teatro. Así como encargados de estacionamientos, que no
sean los dueños, a las empleadas de los salones de belleza que lo hayan atendido, cuando no sean las dueñas.

A los mensajeros, cuando entregan algo a domicilio, también a personas que le entreguen telegramas, paquetes o cartas certificadas.

A los proveedores (siempre que no sean los patrones). A los maleteros, además de la tarifa mínima que hayan asignado por maleta las autoridades en las estaciones o los aeropuertos.

En un hotel, se le da propina al portero que estaciona el auto y lleva el equipaje al vestíbulo; al botones que lleva el equipaje a la habitación y, a todos los empleados del hotel que presten algún servicio especial, excepto el gerente.

Cuando un invitado pasa una o muchas noches en casa de amigos que tienen una trabajadora doméstica de planta, debe ofrecerle a ésta una gratificación para agradecerle el haber preparado el dormitorio y haberlo atendido durante su estancia en la casa.

La cantidad que dé estará de acuerdo, como es natural, con el tiempo que haya permanecido en la casa; si nada más está de visita un día, no tiene objeto la propina.

Es un detalle fino ir a felicitar a la cocinera después de la comida.

Para saber cuánto hay que dar. Por lo general, en el café o restaurante la propina asciende al 10 ó 15 % de la cantidad total del consumo.

Sin embargo, en todo caso el cliente es quien decide la suma que debe darse. Tome en cuenta que es preferible no dar absolutamente nada que dar demasiado poco.

Para dar una propina. Para que no parezca limosna, la propina no sólo debe ser suficiente, si no que hay que ofrecerla de una forma discreta y amable.

En un café o en un restaurante algunas veces se deja la propina sobre la mesa o en la pequeña bandeja donde se presenta la cuenta del consumo.

Hay lugares en que se paga en la caja y, cerca de ella, está colocada una copa o algún otro recipiente para que los consumidores dejen la propina, que después se reparte entre los empleados; pero, en la mayoría de los casos, la propina se da en propia mano, con unas palabras de agradecimiento.


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