Grandes Profetas de la Historia


las profecias de, todos los profetas, profecias y profetas, profecias nostradamus, profecias del papa, los profetas menores, profetas mayores, nombre de profeta, Grandes profetas de la historia, Nostradamus, Santa Odilia, Virgen de Fátima, El almendro Florecido, Juan de Jerusalén, Juan XXIII, Rasputín, San Malaquías’
NOSTRADAMUS

Michel de Nostradamus. Su verdadero nombre fue Michel de Notramus, es reconocido como el vidente más famoso de cuantos han sabido interpretar los astros, nació en Saint Remy de Provence, al sur de Francia, el 14 de diciembre de 1503.

Grandes Profetas de la Historia Nostradamus

En la familia Notredame fue una costumbre el ejercicio de la medicina heredada de padres a hijos. El abuelo de Michel, Pierre de Notradame ejercia la medicina en Arles y fue calumniado de impostor por
drogueros y boticarios, ya que el mismo fabricaba los remedios para sus pacientes.

Al ser reemplazado, estuvo al servicio del duque de Calabria y luego del rey Rene d’ Anjou, que más tarde le nombro medico profesional suyo. el medico Pierre practico además de la medicina, astrología, fue reconocido y gozo de la confianza del rey.

El abuelo de Nostradamus contribuyo directamente en el por el gusto de la medicina y la astrología. Al fallecer su abuelo, Nostradamus viajo a Aviñon para instruirse en letras y humanidades. El joven Michel aparte de cursar sus estudios, dedicaba gran parte de su tiempo al estudio de las matemáticas, la astronomía y la astrología. Su entendimiento en estas materias era tal que podía hablar ante cualquier auditorio, los asistentes quedaban siempre sorprendidos.

Después de haber terminado sus estudios en Aviñon, ingreso a la afamada Escuela de Medicina de Montpellier. De igual forma su fascinación  por la naturaleza lo hizo profundizarse en el arte de la herbolaria. Debido a la epidemia de la peste negra (1525-1529) abandono sus estudios en Montpellier y se vio en la necesidad de ejercer como médico, aun sin haber conseguido su título. Viajo a Narvona, Toulouse y Burdeos. Nostradamus al igual que los demás médicos de la época se dedicaron a combatir la peste.

Nostradamus se dio a conocer como un gran medico tanto por lo certero de sus tratamientos como por el espíritu de servicio con que ejerció.

Cuatro años más adelante se graduó debidamente de médico en Montpellier. Entregado a sus estudios se retiró en la ciudad de Agen, reanudo su labor de médico y de nuevo se dedicó a la herbolaria. Contrajo nupcias y procreo un hijo. Comienza una estrecha amistad con Julio Cesar Scalier quien más adelante fue su rival.

En esta época reinicia sus predicciones. Se piensa que Nostradamus en completa soledad se acomodaba en el sillón, rodeado de los instrumentos que usaba y de los textos en los que recogía su misteriosa ciencia astronómica. Es aquí donde leyó en la bóveda celeste el futuro fatídico para sí y para su esposa y sus dos hijos quienes serían presas de la muerte.

Sus predicciones acerca de su familia se cumplieron, la peste segó sus vidas y con esto Nostradamus da un giro a su vida. Se exilia y viaja por más de diez años por lejanos países.

Durante su permanencia en Ancona se manifestaron claramente sus dones de vidente: Frente a él vio pasar a un grupo de hermanos franciscanos y Nostradamus se arrodillo ante uno de ellos diciendo que debía honrar al Papa. Todos se rieron pues el fraile el escogido era Felice Peretti, hombre de cuna muy humilde y que antes había sido pastor. Pero cuarenta años más tarde Peretti fue escogido Papa todos se acordaron de ese episodio.

En 1544 contrajo segundas nupcias con Anne Ponsard, una joven y bella viuda de clase acomodada con quien disfruto una vida desahogada y procreo tres hijos y tres hijas.

Abrió un negocio de herbolaria y por las noches se acogía en el ático de su casa, y ahí, rodeado de instrumentos, astrolabios, varillas de virtudes, espejos mágicos y el cuenco de latón, podía realizar sus oráculos.

En 1545 la peste nuevamente toma víctimas. Nostradamus regresa a la práctica de la medicina. En Lyon es considerado como gran médico, aunque diversas rivalidades y pleitos con varios adeptos celosos de su éxito le obligaron  a volver a Salon, donde se dedicó a escribir diversas obras médicas.

Se dedicó al estudio dela astronomía y ciencias adivinatorias, de igual forma, siguió redactando sus famosas profecías, escritas en verso, en un estilo oscuro y confuso. Sus profecías vaticinaban el futuro de Francia y del mundo hasta el año 3797, en que, supuestamente sus premoniciones, sería el Apocalipsis.

En 1955 sale la primera edición  de Las centurias, dividida en diez tomos y pese a su complejo estilo literario tuvo gran éxito. En 1558 edita tres nuevas Centurias, dedicadas a Enrique II y Catalina de Medicis, devota creyente de sus profecías. Durante esta época la nobleza tenía una clara inclinación hacia el ocultismo, contaban dentro de sus cortes con adivinos, ocultistas, magos y astrólogos.

En 1564 fue nombrado médico personal de Carlos IX y de la princesa Margarita. Nostradamus siempre sufrió de los ataques de celos y envidias de sus contemporáneos, fue calumniado de defraudador e impostor, inclusive la Santa Inquisición trato de juzgarlo, y fue gracias a la intervención de Catalina de Medicis que este proceso no se realizó.

Murió el 2 de julio de 1566, el mismo había vaticinado su muerte en las efemérides de Jean Stadins, con estas palabras en latín: Hic propre mortest, es decir, mi muerte esta próxima.

Tras su muerte las calumnias aumentaron en torno a sus escritos y prácticas. Pierre Gasendi siglos más adelante probó los errores de algunos de sus horóscopos, pero el tiempo no ha hecho merma en la popularidad de sus profecías y en la actualidad se siguen reeditando en todo el mundo. En 1781 la Iglesia católica reprobó la lectura de sus libros, estos formaron parte del índice de  “Libros prohibidos”.

Se le atribuyen otras obras: El tratado de maquillajes (Lyon, 1552), Remedio muy útil contra la peste y contra todas las fiebres pestilenciales (Paris, 1561), y el Tratado de recetas singulares para mantener la salud del cuerpo (Lyon, 1572).

Santa Odilia

Reconocida como una de las más famosas profetisas. Patrona de Alsacia y abadesa del monasterio de Hohnenburg en los Vosgos. Nacio ciega. Su padre, Adalric de Alsacia, considero esto como un mal presagio y la envió desde muy pequeña a un convento. Desde muy joven demostró su devoción  por Dios. Sus manifestaciones como pitonisa se revelaron a temprana edad, lo cual según ella era gracias a haber asimilado a ver aun estando ciega.

Grandes Profetas de la Historia Santa Odilia

Se cree que pudo recuperar milagrosamente la vista gracias a su confianza y sus incesantes plegarias, como así también a los  poderes curativos del obispo local. Al darse cuenta su padre de su recuperación, trato de que Odilia regresara al hogar, más ella le suplico a su padre que convirtiera en convento alguno de sus castillos. En el año 720 murió en el convento del que era superiora.

Las profecías de Santa Odilia son de una precisión prodigiosa, sobre todo la relatada a la Segunda Guerra Mundial, cuyas distintas etapas describe a detalle: el advenimiento de Hitler, los combates aéreos, las ciudades en llamas y la caída de Berlín.

Virgen de Fátima

Entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917 ocurrieron una serie de apariciones de la Virgen de Fátima. En estas manifestaciones le fueron señalados a la hermana Lucia, una serie de vaticinios secretos. Estos secretos están divididos en tres partes, en 1941 fueron reveladas las dos primeras partes por la hermana Lucia, bajo la supervisión de un sacerdote y solo hasta que la virgen autorizo su escritura.

Grandes Profetas de la Historia Virgen de Fatima

El tercer secreto, por solicitud de la Virgen de Fátima, debería ser descubierto a más tardar en 1960. El hermano Miguel delicadamente demostró su conclusión  sobre los vaticinios de esta. Virgen que llegaron a ser las mismas que la del padre Alonso, el archivero oficial de Fátima: este mensaje parece ser una luz celestial, una oportunidad de salvación  en el siglo XX, y que deberá combatir contra las fuerzas del anticristo.

En julio y agosto de 1941, la hermana Lucia revela por primera vez la división  del secreto de Fátima en tres partes: La primera es la visión del infierno y la designación del Inmaculado Corazon de Maria como el remedio supremo ofrecido por Dios a la humanidad para la salvación de las almas.

El segundo, es un vaticinio referente a una paz milagrosa que Dios quiere dar al mundo por medio de la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María, y la práctica de la comunión de reparación el primer sábado de cada mes. Asimismo está el anuncio de castigos terribles si la gente persiste en desobedecer sus peticiones.

En 1943, la hermana Lucia padeció una grave enfermedad. El padre Silva temió que falleciera sin anunciar el tercer secreto, y le pidió que lo escribiera, pero cada vez que Lucia intentaba hacerlo, de una u otra forma era incapaz de conseguirlo. Finalmente, en enero de 1944 la misma Virgen María se le apareció  y le dio permiso.

El padre Silva lo escribió de manos de Lucia, sin leerlo, trato de enviarlo al Vaticano, pero fue rechazado. De esta forma el secreto, en caso de que Silva muriera deberá ser entregado a cardenal Cerejeira.

Se mencionó que el “secreto” estaba dirigido al Papa, esto tiene sus contradicciones. Pero Lucia deseaba que el papa Pio XII lo conociera. Esto no ocurrió. El padre Silva prometió a Lucia que el “secreto” seria descubierto a su muerte o en 1960, lo primero que ocurriese. En 1957, el Vaticano sin dar explicaciones pidió el escrito y lo guardo en secreto en Leir-Fatima. En el mes de abril del mismo año el sobre fue enviado al papa Pio XII con el sello de “Secreto de la Santa Sede”. Se piensa que fue el papa Juan XXIII quien leyó por primera vez este último secreto.

Desde entonces se menciona que cada uno de los papas que reemplazaron a Juan XXIII, han tenido acceso a este secreto mas no lo han querido descubrir. Existen muchas especulaciones del porque mantener en secreto esta última revelación de la Virgen de Fátima.

El Almendro Florecido

A finales de la Segunda Guerra Mundial (1944), Nicol Rycempel encontró, entre las ruinas de la iglesia de San Pablo, en Berlín, un tubo que en su interior guardaba un antiguo pergamino, escrito por un monje benedictino  del siglo XIX.

Este pergamino contenía una serie de predicciones como. “El león gamado caerá antes de que el almendro florezca tres veces”. La cual se atribuyó a la derrota de Hitler. Debido a que según la cronología del texto, el treceavo florecer correspondía a la primavera de 1945 y precisamente la Segunda Guerra se dio por terminada en mayo de ese año con la ocupación de Berlín por los rusos.

Algunos investigadores aseguran que dichas profecías se conocían con anterioridad, y que fueron ocultas en esta iglesia para que no cayeran en manos alemanas.

Esta orden  de predicciones  se conoce como “El Almendro Florecido” y son un orden de profecías crípticas con las mismas características de las reseñas  papales de San Malaquías. En  “El Almendro Florecido” el autor reconoció cada uno de los años del siglo XX con una reseña, que difícilmente se puede interpretar.

Expertos en profecías deliberan sobre la realidad del documento y de lo vago de estas predicciones. Ya  que como menciona el investigador, Peter Lemesurier, autor de libros acerca de la gran pirámide: “No hace falta mucha inteligencia para darse cuenta que al interpretar la gran pirámide, se pueden vincular estas predicciones con cualquiera de los sucesos del año  en cuestión”.

En la actualidad se desconoce en donde se encuentra el pergamino del Almendro Florecido, de igual forma el nombre del autor  y no hay información acerca de su contenido. Es de hacer notar que la forma en que se encontraron guarda mucha semejanza con los de Juan de Jerusalén.

Aquí se muestran algunas de las reseñas reveladas por Voldben en su libro sobre estos pergaminos.

1972      Éxito del piloto
1973      Luz en la noche
1974      Camino de las estrellas
1975      Tormenta de cruces
1976      Amor por la luna
1977      Vértigos terrestres
1978      Sueños prohibidos
1979      Muerte de Judas
1980      Roma sin Pedro
1981      Triunfo del trabajo
1982      El hombre nuevo
1983      Alabanza de las gentes
1984      Delirio en el espacio
1985      La voz del Anticristo
1986      Fuego del Oriente
1987      Reunión de cruces 
1988      Demencia de la Tierra
1989      Espera del Hombre
1990      Signo de los cielos
1991       Luz en la noche
1992       Caída de las estrellas  
1993       Muerte del hombre
1994        Grito de la bestia
1995        Sollozo de la madre
1996        Diluvio sobre la Tierra
1997        Muerte de la luna
1998        Gloria en los cielos
1999        El nuevo Pedro
2000        Triunfo del olivo

Juan de Jerusalén

Juan de Jerusalén nació cerca de Vezelay, Francia (1040-1118). Se piensa que fue uno de los precursores de la Orden de los Caballeros del Temple.

Grandes Profetas de la Historia Juan de Jerusalen

Escribió un libro de profecías, el cual sirvió como motivo de inspiración a Nostradamus. En un manuscrito del siglo XIV, revelado en Zagorsk, describe a Juan de Jerusalén como un hombre prudente, que supo leer y escuchar al cielo. De igual forma indica como Juan gustaba de retirarse al desierto a rezar y meditar. “Estaba en la frontera entre la Tierra y el cielo.

En 1009 viajo a Jerusalén y mantuvo pláticas con rabinos, sabios musulmanes, iniciados, cabalistas y practicantes de las artes adivinatorias: astrología y numerología, por mencionar algunos.

Sus profecías se mantuvieron secretas durante largo tiempo, en tiempos de la Segunda Guerra Mundial (1941) fueron reveladas por S. S. En una sinagoga de la Varsovia; a la caída de Alemania nazi, nuevamente desaparecieron. Años  después se encontraron en los archivos secretos de la KGB en Rusia.

No obstante, el hecho de que Juan de Jerusalén haya pertenecido a la Orden de Templarios, es sumamente significativo. En 1991 se publicó en España el libro Rituales secretos de los templarios su autor utilizo el nombre iniciático Frater Iacobus. Este libro indico por primera vez los secretos y enigmas de esta orden.

Esta orden fue hecha básicamente para proteger a los peregrinos en su viaje a Tierra Santa, fue aprobada por el Papa en 1128, en el Concilio de Troyes, conto con el apoyo espiritual de Bernardo de Claravalle. En 1163 se reconoció debidamente. El rey de Jerusalén los hospedo en el templo. Los nueve caballeros que crearon la orden eran grandes iniciados conducidos por quienes la tradición universal denomina Los Superiores Desconocidos. El célebre ocultista S. L. McGregor Mathers, hace mención a estos iniciados en sus innumerables escritos.

Se vincula a los 22 Grandes Maestres que condujeron esta orden con los Arcanos Mayores del Tarot, con las 22 letras del alfabeto hebreo y con las 22 letras del alfabeto Rosa Cruz.

Años más adelante se mostraron diversos cargos contra sus integrantes a fin de suprimir la orden, dichos cargos fueron: pecar y realizar injusticias; orgias sexuales; durante sus rituales de iniciación  se daban besos obscenos; sus rituales de iniciación  eran a medianoche; renegaban de Cristo y lo expresaban escupiendo y pisoteando un crucifijo; adoraban y besaban el ano de un demonio llamado Bafhomet; el mismo sello de los templarios (dos caballeros sobre una misma cabalgadura) es símbolo de sodomía.

En su libro el Frater lacobus, defiende a los templarios asegurando que los deseos de los caballeros eran regresar al cristianismo primitivo y a los misterios iniciáticos antiguos, dentro de una religión universal, tolerante y evolutiva. Que eran iniciados dentro y fuera del Templo Oculto. Según este Frater fueron adelantados a su tiempo y no respetaron completamente los mandatos religiosos, especialmente en una época tan complicada como fue la Edad Media.

En 1307 los escritos de Juan de Jerusalén fueron empleados contra los templarios. El gran maestre Jacques de Molay  y sesenta caballeros de Dios fueron arrestados, y sirvieron estos manuscritos para anunciarles los cargos; de esta forma, la costumbre Secreta de las Profecías fue exhibida como el dictado de Lucifer, la prueba de que los templarios estaban en relación con las fuerzas del mal. Sin importarles a los acusadores que estos escritos se refirieran al Tercer Milenio, se basaron en el hecho de que los vaticinios pronosticaban un futuro repleto de males parecidos al infierno; de esta forma habían ofrecido a la humanidad a los brazos del maligno. Los templarios fueron acusados de monstruosos crímenes, de ser soldados del diablo, los caballeros del mal. Y los escritos de su alianza con el diablo fueron los escritos de Juan de Jerusalén.

Las profecías de Juan de Jerusalén se centran en el nuevo siglo y todas ellas comienzan  con la frase “cuando empiece el año mil que sigue el año mil”. Se piensa que estos  vaticinios se refieren a augurios sobre el SIDA, y la contaminación ambiental, entre otros. Si bien los primeros vaticinios señalan un futuro desolador, colmado de enfermedades hambre y desolación  al final indican un mejor futuro, lo que las diferencia de la mayoría de los textos proféticos.

Juan XXIII

Si bien la Iglesia no testifica este hecho, se dice que en 1935, durante una ceremonia de iniciación dentro de un templo Rosa Cruz, un hombre se puso de pie y con una voz que no era la suya, comenzó hablar. El gran canciller escribió cuanto dijo. Este hombre era Angelo Roncalli, arzobispo de Mesembria a quien más tarde al subir al pontificado se le conocería como el papa Juan XXIII.

Grandes Profetas de la Historia Juan XXIII

El texto trascrito fue revelado en 1976 en el libro Le Profezie di  Papa Giovanni. Estos vaticinios hablan sobre los nazis, el juicio de Nuremberg, el papa Pio XII, Stalin y el comunismo, el papa Juan Pablo II, La bomba atómica, el estado de Israel, el presidente De Gaulle, John F Kennedy, el muro de Berlín e incluso el mismo.

Para el futuro, predice:

“Y será la paz el día en que una mujer prometerá sobre la Biblia renovada. Con esto indica la paz en el mundo para cuando una mujer llegue a la Casa Blanca.

“Y el mundo entero se insubordinara contra el juego de los poderosos, la secreta hermandad de los grandes que tramaban la esclavización  de los pueblos. Los escasos jefes honrados se unirán y los culpables serán derrotados”.

De entre muchos de sus augurios confirma que el fin del mundo será el 2033.

Rasputín

El nombre de Rasputín nos recuerda un sinfín de relatos e historias que se entremezclan para dar como terminado a uno de los hombres más enigmáticos y controvertidos de todos los tiempos. Recuperar con cierto afecto a la realidad de la vida de este famoso, distinguir entre lo que fue, hizo y se dice de él, es tarea realmente difícil.

Grandes Profetas de la Historia Rasputin

Pero tener en cuenta a Rasputín, no solamente como mediador en la historia rusa, ni como un hombre con capacidad psíquica impresionante; exploremos aquí su desempeño como profeta y vidente.

Grigory Yefimovich Rasputín nació en la pequeña aldea siberiana de Pokrovskoie, en 1871. Fue un pobre campesino casi analfabeto hasta los 20 años,  edad en la que determino convertirse en cochero, como su padre.

Contrajo nupcias y procreo tres hijas, muy pronto sintió una repentina vocación religiosa, se incorporó al monasterio de Verkhouture, cuyos monjes pertenecían a la secta de los Klysti, conocidos de igual forma como “hombres de Dios”.

Esta secta ejercía el sadismo y otras perversiones para llegar a Dios por el camino del arrepentimiento. En poco tiempo consiguió ser un cabecilla de esta curiosa cofradía. En el tiempo de su retiro perfecciono su magnetismo y se dio cuenta de sus poderes.

En 1903 abandono Siberia, con una carta de recomendación  para el regidor de la academia eclesiástica de San Petersburgo. Pronto se dio a conocer entre los círculos más acomodados, como un santo capaz de curar a los enfermos y de predecir el futuro.

Consiguió introducirse a la corte gracias a sus protectores, el gran duque Nikolaievich y la duquesa Militza, bajo la recomendación de estos, fue llamado al palacio por el zar Nicolás II, para que curase al príncipe heredero, zarévich Alexis, quien sufría de hemofilia.

En cuanto la familia imperial conoció a Rasputín quedo seducida por su personalidad. La zarina Alejandra Fiodorovna dependía de su apoyo moral; el zarévich Alexis, niño enfermizo, solo reía con Rasputín, quien también lograba que comiese y era capaz de hacer que durmiera con su cautivadora voz; en cuanto al zar Nicolás, se dejaba aconsejar sin reparos.

Tras contener una terrible hemorragia que intimaba la vida del heredero, Rasputín se ganó enseguida la confianza de los soberanos, con quienes departía en familia haciendo gala de sus entrañables modales. Pero esta relación con la familia real no libero a Rasputín del escándalo.

Habiéndose anunciado como curandero milagroso y experto en tratar a señoras más o menos neuróticas, sus intimidades con las esposas de altos funcionarios fueron la comidilla de los salones. Su consultorio permanecía abierto día y noche y siempre seguido por un galeno llamado Badmaiev, quien sistemáticamente prescribía a las ingenuas damas narcóticos, afrodisiacos y  estupefacientes, cuyas secuelas eran aprovechadas por el propio Rasputín, quien revelaba que el contacto con su cuerpo tenía resultados curativos y sanadores.

Su conducta obscena y peligrosa fuera del palacio fue noticia de escándalo, en los periódicos  de la época. La asamblea pacto de igual forma en deshacerse de él, sin conseguir su objetivo.

El estruendo de la Primera Guerra Mundial en 1914 iba a suponer para  Rasputín la coyuntura de conseguir la cumbre de su poder, ya que cuando en  septiembre de 1915 el zar Nicolás II se apartó de  San Petersburgo para ponerse personalmente al mando de sus tropas en el frente, dejo a la zarina Alejandra a cargo de los tratos internos de Rusia y nombro a Rasputín su consejero personal.

Pero, al mismo tiempo crecía entre el clero. La aristocracia y las castas militares el malestar ante el bochornoso espectáculo de este poder omnímodo e inconstante que desacreditaba  al Estado y a la misma Iglesia. El primer ataque frontal contra Rasputín consistió en culparlo de informar a los alemanes además de conspirar contra el imperio, pero el intento fracaso por falta de pruebas.

La segunda agresión se originó cuando Rasputín pretendió ser santificado sacerdote. La Iglesia ortodoxa, indignada por la desfachatez, lo  culpo de fornicador. La respuesta de Rasputín fue instantánea hizo arrestar a todos aquellos que lo habían insultado y los reemplazo por algunos fieles acompañantes, a los que sabía a la vez intimidar y recompensar.

El príncipe Felix Yusupov, el gran duque Dimitri Pavlovich y el diputado Purishkevich concluyeron el plan para asesinar a Rasputín y librar a Rusia de su maléfica influencia. Los conspiradores convinieron en que la acción se efectuaría en la noche del 29 al 30 de diciembre de 1916, en la mansión  que Yusupov tenía en Retrogrado, y que la muerte del monje debía ser rápida y limpia.

Sabedor de la inclinación  de Rasputín por la buena cocina y los buenos vinos de la nobleza, Yusupov invito al monje a su mansión. Contra lo habitual, Rasputín asistió aseado y luciendo una suntuosa blusa de seda bordada y un pantalón de terciopelo negro. Al entrar, lo primero que vio fue una mesa puesta con exquisitos vinos y licores, y deliciosos bizcochos, pasteles y golosinas, que, media hora antes, los complaces de Yusupov, que esperaban ansiosos en el piso superior, habían espolvoreado con cianuro potásico.

Por mucho rato los dos hombres conversaron amenamente, mientras Rasputín, jactándose de la amistad con los zares, saboreaba diferentes platillos y vinos. Pero a pesar de que el tiempo pasaba, para asombro de Yusupov, el monje no enseñaba ningún indicio de envenenamiento. Apenas si evidencio un síntoma de ahogo después de beber una copa de vino, pero se incorporó enseguida, inclusive tomo una guitarra y rogo a su anfitrión que cantara alguna alegre romanza.

Las más asombrosas historias sobre el misterioso monje parecían hacerse realidad. A las dos y media de la mañana Rasputín se quedó adormecido y Yusupov corrió a donde se encontraban sus secuaces y juntos disiparon que el príncipe lo matara con su revólver.

De vuelta al salón, Yusupov hallo a Rasputín admirando un crucifijo del marfil. Le apunto al corazón y disparo. Los otros bajaron y comprobaron que la bala había dado en el blanco. Rasputín  estaba muerto. Pero, Yusupov sufrio una inesperada y terrible impresión: cuando se acercó a Rasputín, este abrió los ojos al tiempo que se incorporaba y lo maldecía con voz de ultratumba. Las grandes manos del monje se aprehendieron del cuello de Yusupov. Al escuchar los gritos sofocados, los demás  conjurados  fueron y Parishkevich nuevamente disparo sobre el terrible Rasputín, quien no obstante aun pudo ganar la puerta y desaparecer en la oscuridad. Poco después lo encontraron tambaleándose  en una esquina. Vomitaba sangre y todavía tuvo tiempo de proferir terribles blasfemias al verlos llegar. Nuevamente  se escucharon las descargas.

Rasputín se sostuvo de pie durante unos momentos interminables. Después rodo sobre la nieve y expiro con sus diabólicos ojos abiertos taladrando la noche. Yusupov y sus seguidores ataron entonces el cuerpo ya sin vida de Rasputín y lo lanzaron por un agujero  abierto en la friolenta superficie del rio Neva.

Sus profecías se concentraron en Rusia y sus resultantes. Algunas de sus predicciones  son señaladas a los tiempos modernos  y el futuro que nos espera.

San Malaquías

Nació en Armagh, Irlanda, en 1094 en el seno de una familia noble, fue bautizado con el nombre de Maelmhaedhoc (latinizado como Malaquías, que quiere decir Ángel del Señor).

Malaquías tuvo la fortuna de nacer justo al comienzo del nuevo milenio, cuando el mundo se hallaba renovado, después de años de zozobra en espera de que la fatídica predicción de San Juan el Apocalíptico sobre el fin del mundo se hicieron realidad. Su vida fue tranquila y profundamente cristiana, a los doce años busca en la vida eremita la verdad divina. La permanencia junto al eremita Isma le ayuda a consagrarse por la vida religiosa y con su acercamiento al obispado de Armagh (en la actual región del Ulster, Irlanda del Norte). Se labra una profunda amistad entre el obispo Celso y de esta forma el joven Malaquías se catequiza en diacono del obispo.

Grandes Profetas de la Historia San Malaquias

Como diacono, Malaquías encuentra su vocación  de servicio a los más necesitados y, con la sabiduría de la teología y del catecismo, su espíritu toma fuerza en la búsqueda de la verdad divina y en el continuado estudio de la doctrina. Así, a los veinticinco años llega su ordenación sacerdotal en el año 1120, tras cinco de ejemplar diaconado.

Se transfiere al obispado de Lismore donde sigue su misión religiosa; de allí pasa a la diócesis de Bangor, junto al mar, y se bautiza en abad de la olvidada abadía local, en donde su vida se hace más virtuosa para los fieles. Es aquí donde se le asignan sus primeros milagros.

En 1125, ya nombrado obispo, viaja a la diócesis de Connerth, hasta que la ciudad es devastada por la guerra. Viaja a Ibrack y funda un monasterio. Es elegido obispo de Armagh por decisión de Celso, que significa reforzada la Iglesia en aquella ciudad amenazada por la situación de guerra y  confusión irremediable en la zona. Allí, en Armagh. Malaquías tiene que restablecer el orden religioso en su sede episcopal, ocupada por otros obispos nombrados por los nobles, en oposición  al Papa.

Ya que la encomienda de Malaquías se  obstruye a los deseos del poder local, los pobladores de la ciudad y el obispo rebelde, Nigel, acuerdan  terminar con él. En el instante en que las tropas van a detenerle  se hallan con un Malaquías desarmado y dócil que se deja capturar, pero como una señal divina, el cielo se oscurece y un rayo destroza al capitán de la partida. Los soldados aterrorizados, regresan a Armagh a transmitir el milagro. Nigel, abandonado por todos, deja la villa y Malaquías entra, en honor de multitudes, en su ciudad de Armagh. Confiado a cambiar su vida de esplendor y el lujo, se reserva la más modesta sede de Down.

Desde allí prepara su viaje a Roma, para pedir a la Santa Sede que Irlanda tenga arzobispado y la máxima categoría  dentro de la Iglesia. En 1138 se dirige a Roma y llega tras un año  de viaje a inclinarse a los pies de Inocencio II, quien le concede el rango arzobispal para su Irlanda. Regresa a Armagh y desde allí recorre la isla entera, dando nuevos bríos a la Iglesia irlandesa.

Al final de su vida se retira al convento del Cister en Clairvaux, para vivir en la moralidad de la orden, junto a su seguidor Bernardo de Clararah, otro santísimo varón con quien pasara su últimos momentos y quien más tarde redacto una biografía de su amigo durante la aludía ya a sus capacidades vaticinas: “Las disciplinas reconocieron que Malaquías gozaba del espíritu de la predicción…. Dios que lo amaba, lo adorno con todas sus glorias”.

Murió el 2 de noviembre de 1148. Fue canonizado por el papa Clemente III, el 6 de julio de 1199. Su fiesta se festeja el 2 de noviembre.

Acerca de sus profecías:

Sus profecías hacen alusión a su propia muerte, a Irlanda y a los papas entre otras. Se piensa que Malaquías anuncio a San Bernardo, su amigo, de que Dios le había concedido morir en la festividad de Todos los Santos para limpiarlo de todos los vestigios de su vanidad terrenal.

Se le refieren muchos milagros, pero por lo que más se le conmemora es por su don de profetizar.

Durante mucho tiempo se ha dudado si San Malaquías es el verdadero  creador de las profecías. En contra se  dice que el documento original no se ha hallado y la primera publicación no sucedió hasta el siglo XVI con el libro Lignum Vitae del historiador benedictino Arnold Wion. Si San Malaquías es el creador, las profecías estuvieron desaparecidas por 400 años. Es evidente de igual forma que San Bernardo no hiciera testimonio a estos vaticinios  dentro de la biografía  de Malaquías. Muchas hipótesis han querido revelar las profecías y su inicio.

En el siglo XVII, el padre jesuita, Menestrier, presento la hipótesis de que las profecías son una imitación para influenciar las elecciones de Gregorio XIV en el congreso de 1590. El argumento que le corresponde a esta Papa es antiquitate urbis, que hace mención  a su ciudad de origen y sede episcopal, Orvieto (Urbs vetus). No obstante el padre Menestrier no presento prueba alguna para sus acusaciones. Por otra parte, uno de los más respetados historiadores del mismo siglo XVI, Onofrio Panvinio, corrector y revisor de la Biblioteca Vaticana en 1556, parece estar de acuerdo totalmente en la originalidad de las profecías de Malaquías.

Se piensa que la hipótesis del abad Cucherat (1871), San Malaquías escribió  la profecía en Roma, entre los años 1139 Y 1140 cuando visitaba al papa Inocencio II para reportarle los asuntos de su diócesis. Entonces entrego su manuscrito y este, para alentarlo en sus penas, guardo el documento en los archivos romanos donde quedo olvidado hasta su revelación  en 1590. Fueron reveladas en 1595.

Se cree que los vaticinios se aceptaron sin discusión, y ello determino grandes predicamentos en los siglos XVI y XVII. La realidad los temas de los profetas  desde Lucio II (1144-45) hasta Clemente VIII, reinante en 1595, año de aparición de los profetas, aseguran magníficamente su autenticidad. Recientemente esto ha dado tema a grandes discusiones teniendo a su favor acérrimos defensores y de igual forma tercos impugnadores, ante todo cuando ocurre la elección de un nuevo soberano pontífice. La más exitosa de las profecías atribuidas a San malaquitas es, dijimos, sobre los papas. Compuesta en títulos para cada uno de los 112 papas, desde CelestinoII, electo en 1130, hasta el fin del mundo.

Estos títulos expresivos pueden aludir a un símbolo de su país de origen, a su nombre, su escudo de armas, a su talento o cualquier otra cosa. Por ejemplo, el titulo de Urbano VIII es Lilium et Rosa; el era de Florencia, Italia, en cuyo escudo aparece la flor de luz (Florenza).

En la actualidad nos encontramos con el título  110 que es De Labore Solis (del trabajo del sol) y que pertenece al papa Juan Pablo II. El siguiente título, el 111, es De Gloria Olivae (de la gloria del olivo). Y cerrando la historia pontificia, dice la profecía de San Malaquías estas palabras: “En la última persecución a la Santa Iglesia Romana ocupara la silla Pedro Romano, que habría de pastorear a sus ovejas padeciendo muchas tribulaciones, pasadas las cuales la ciudad de las Sietes Colinas (Roma) será devastada y el juez tremendo vendrá a juzgar a su pueblo”.

De esta forma, según la profecía de San Malaquías, solo resta un papa más, a quien pertenece la divisa de la gloria del olivo, y luego vendrá Pedro Romano, y de hecho no le pertenece ninguna divisa o título.

La verdad de las cosas es que este vaticinio se identifica muy bien con lo que la Virgen de Fátima interpreta en sus mensajes en el sentido de que Juan Pablo II es el último Papa previo al fin de los tiempos.


Recomendaciones:

Ángeles:


Demonología:


El ocultismo:


Cartomancia:


INDICE



"Si consideras que falta información que tú nos puedes aportar, agradeceremos la ingreses en los comentarios, será de gran ayuda para todos, de la misma manera, si no estás de acuerdo con algún punto"

Para poder responder a tus preguntas en tiempo y forma, por favor al dejar tú comentario escribe tú correo o escríbenos directamente a contactanos@senderoastral.com


Comentarios