Historia de La Cábala, Sobre La Cábala

La cábala, esoterismo, ocultismo, historia de la cábala.
La palabra cábala o kabbala tiene su raíz en el hebreo cabbalah, quiere decir; “recibir o estar en presencia de”. Tradición oral judía que habla y fija el sentido de los libros del Antiguo Testamento, tanto en lo moral y practico como en lo místico.

Historia de La Cábala
Una doctrina secreta judía, en su manifestación medieval. La cábala, es la ley oral que Moisés recibió  en el monte Sinaí, al tiempo que le fueron dadas las tablas de la ley escrita. Por lo tanto, se rumora que es de origen divino.

La tradición de la cábala seguirá con todas las variantes y las incertidumbres de una tradición oral. En el siglo y de nuestra era se codifico, de igual forma que el Talmud; por tanto, la cábala permanece en su tradición esotérica.




El rabí Simeón fue una celebridad de gran excelencia en la historia de la cábala. Simeón Bar Yochai nació en el siglo II d.C. y proporciono nuevos matices a esta tradición.

La historia dice que se retiró por doce años junto a su hijo a una caverna retirada y que, durante su expiración, una lámpara santa de maravilloso resplandor estuvo brillando sobre él, hasta que al morir, fue transportado su cuerpo al exterior de su casa y de ahí su cadáver se elevó por los cielos dejando una columna de fuego.

Durante los siglos V y VII, la cábala estudia la antigua doctrina literaria del génesis del mundo a través del Libro de la formación o Sepher yetsira.

En este libro se muestra la teoría de que Dios creo el universo con la ayuda de: Tres entidades superiores, llamadas Sepharim: Sepher, letra-expresión escrita, Siput, letra-expresión oral; y Sepha, letra-cifra.

Los diez caracteres divinos, nombrados los Sephiroth belima: 1, Corona, 2, Sabiduría; 3, Inteligencia; 4, Clemencia; 5, Rigor; 6, Belleza’ 7, Triunfo; 8, Gloria; 9, Fundamento; y 10, Realeza. Referidos en el árbol sephirótico, y las veintidós letras del alfabeto sagrado (tres madres, siete dobles y doce simples) con esto Dios grabo las letras y con ello el paradigma del universo.

La cábala de igual forma se divide en especulativa y práctica. La primera estudia los misterios, de la naturaleza de la creación y de Dios. La práctica pretende hacer milagros (curar enfermos, exorcismo, por mencionar algunos).

La cábala especulativa se divide a su vez en artificial o simbólica y en real o dogmática. La artificial o simbólica comprende la gematria, notaricon y temura.

La gematria (deformación de geometría): las palabras se descifran según  el valor numérico o aritmético de las letras que lo componen.
Notaricon (del latín notarius: taquígrafo): cada letra considerada aisladamente tiene una significación determinada, por tanto cada palabra constituye en sí misma una frase completa.

Temura (en hebreo: cambio o permuta): las palabras se descifran según ciertas transportaciones de letras; este procedimiento puede que sea el más antiguo de los tres.

La cábala real o dogmática se emplea tanto de la teología como de la metafísica y del mundo de los fenómenos.

Durante los años 1160 y 1238, Ezra ben Salomón, de Gerona, escribió por primera vez acerca de las secretas enseñanzas de tradición oral. En 1290 el profeta Abraham ben Samuel Abulafia impulso excesivamente las combinaciones de las letras y cifras de la gematrica, en lo que posteriormente muchos de los cabalistas centraron su atención y en ocasiones  extraviándose completamente, ya que las combinaciones  pueden ser inmensas y servir de pretexto a las más delirantes interpretaciones.

Ezra ben Salomón
Para salomón esta combinación era una creación  numérico musical, una  técnica  de meditación  por medio de la cual se puede llegar al éxtasis y “desatar los nudos”, liberar al adivino que se encuentra en cada hombre.

La historia de la cábala se puede resumir de esta forma: entre los años 900 y 1200 se dio un movimiento precabalístico que conservo y cultivo la herencia de la gnosis judía, más tarde, esta corriente mística penetro en Europa en etapas sucesivas para dar a luz la llamada “cábala histórica”.

En estas dos épocas, estuvo una intermedia, fue el hasidismo. Cuando la Cábala adquirió su forma clásica, entro en contacto con el neoplatonismo.

Esta penetración y la consiguiente formulación  de sus doctrinas hicieron que el elemento gnóstico tuviera cada vez menos peso.

Sin embargo, también, junto a las diferentes teorías y místicas de la Cábala, existía otra, más antigua, en la que se utilizaban los nombres secretos de Dios y de los ángeles empleados para hacer magia blanca, es decir, para ayudar al ser humano.

Esta división ya era vista desde el siglo xv, la gran mayoría  de cabalistas se separaron completamente de la tendencia ocultista.

En los mismos tiempos (1280) surgen los primeros ejemplares del libro Zohar, o Libro del esplendor. La traducción francesa, hecha por Jean de Pauly, cuenta con 3314 páginas. Este libro constituye la cima de la vida mística judía y, para los ocultistas la interpretación secreta de las Sagradas Escrituras.


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