Seres del mundo sobrenatural. Vampiros


Desde los orígenes, el ser humano ha pensado que el alma
sobrepasa a la muerte del cuerpo, y que bajo algunas situaciones tiene mucha fuerza como para revivirlo.

Por este motivo algunas culturas tomaban medidas precautorias
y enterraban el cuerpo junto con su comida y bebida preferida, inclusive en alguna que otra cultura también a sus concubinas. Uno de los motivos por lo que se creía que salía de su tumba, era para buscar sangre fresca.

Los babilónicos de igual forma le temían a Lilitu,
reconocida de igual forma como Lilith por los hebreos. Fue la primera esposa de Adán, desterrada del paraíso por no querer obedecerle. Se transformó en un demonio que secuestraba a infantes y bebía su sangre.


Los antiguos chinos pensaban en la existencia de Giang Shi, este demonio se encarnaba en los cuerpos de los difuntos y evitaba su descomposición  bebiendo sangre tanto de cadáveres como de humanos. El carácter de Giang Shi era verdaderamente aborrecible, tenía ojos fulgurantes, uñas largas y el cuerpo lo tenía envuelto de pelo blanco o verdusco. Apoop o Uapyaut era el vampiro egipcio, como la gran parte de las divinidades  del panteón, era una combinación entre bestia y humano, con cabeza de lobo, de perro o del chacal, provisto de afilados colmillos con los que devoraba cadáveres humanos. Los antiguos griegos tenían pavor a Empusa, un espíritu demoniaco que se apoderaba de los cuerpos, de igual forma se hablaba de Lania, una bella mujer que abrazaba a los hombres jóvenes y bebía su sangre, también se les conocía como lamias a las mujeres con el torso humano y la parte inferior en forma animal, casi siempre el de una serpiente áspera. Este monstruo paseaba en busca de la sangre fresca de los infantes.

Entre los vampiros de la antigua Roma, además de las cautivadoras mujeres vampiro, conocidas como las Striges, se localizan los Lémures, que eran espíritus de los antepasados, expuestos a transformarse en vampiros y así hacer su maldad, les rendían complicadas ceremonias para y tranquilizarlos y tratar de que sus almas regresaran a la Tierra. El  vampiro hindú, llamado Rakshasa, es de naturaleza casi divina, hace gala de las más representativas y bajas pasiones. Su actitud perversa le induce a devorar los cadáveres humanos, no sin antes haberles practicado una ceremonia. No obstante, entre ellos se manifiestan honestidad.


De apariencia horrible, pueden tomar la forma que quieran  a voluntad y son grandes aficionados a la magia. La ciudad donde habitan se localiza en la isla de Ceilán, la cual Sri Lanka y es fascinantemente hermosa, ya que fue hecha por Vivakarma, el arquitecto de los dioses, sobre esta práctica su poder el rey Rama. El vampiro americano fue considerablemente público, dada la importancia que tuvo la sangre en las ceremonias religiosas; desde el Pacifico hasta las montañas  Rocosas los indígenas ejercían actividades propias de un vampiro, como la antropofagia con los enemigos muertos o vivos, pensaban que comer ciertas vísceras de los guerreros les proporcionaban las formas que representaban; el corazón, el valor o el coraje y el cerebro, la inteligencia. Es lo que respecta a su aspecto, eran parecidos a los vampiros habituales, excepto el mexicano, que se diferenciaba muy fácil por llevar el cráneo rapado, o del vampiro brasileño, que podía ser serpentiforme.



La concepción del vampiro actual, se piensa, inicio por primera vez en el siglo XVI, en los poblados  del este de Europa, en los países establecidos en la población que hoy ocupan Hungría y Rumania. Transilvania era un antiguo país donde los ejércitos luchaban cruelmente y los nombres construían tétricos castillos sobre las quebradas vertientes de los Cárpatos. En un segmento de la novela Dracula, de Bram Stoker, dice por qué el folclor es tan rico en esta zona: Entre la región de Transilvania hay cuatro nacionalidades distintas, los sajones en el sur y combinados con ellos los valacos (rumanos) descendientes de los dacios; en el oeste se localizan los magiares y en oeste y norte los sículos.
Independientemente a la novela, la tradición señala que un vampiro es un hombre que murió prematuramente o cuya existencia en el otro mundo es desgraciada. Otras veces era un suicida o un excomulgado, alguien que en vida practico como brujo o hechicero, que llevo una vida malgastada o que fue peligroso para la sociedad.
De igual forma se podía transformar en vampiro cualquier persona que hubiera sostenido relaciones sexuales con uno de estos succionadores o fuera muerto por él. El que un vampiro fuera apto de ocasionar una epidemia de vampiros como él en breve tiempo era algo completamente admitido. El lema era amplio, y si bien la Iglesia católica no logro terminar con este relato, solo consiguió eternizar algunos de estos mitos y transformo al murciélago en la encarnación de Satanás y en cómplice de las brujas, a los que representaron con alas de murciélago, guardando las plumas para otros seres más espirituales. Uno de los poderes mas  destacados de este monstruo es la cabida sobrenatural de tomar  la figura de cualquier animal, como grandes perros, víboras o murciélagos, y en Rumania especialmente, lobos y gatos negros, de igual forma se convertían en bruma o cúmulos de niebla.

El vampiro es considerablemente fuerte, su apariencia no hace sombra ni tampoco se refleja en los espejos; tiene la facultad de volverse invisible. El murciélago fue el animal de mayor predilección  en las leyendas de vampiros.  Se pensaba que al  caer el sol, las criaturas de la noche iniciaban a puludar y los vampiros se levantaban de sus tumbas, uno tenía que tener mucha precaución cuando tenían que pasar por casas abandonadas, cuando se cruzaba un camino solitario, una encrucijada o un cementerio; una de las singularidades de la leyenda era que los vampiros no pueden entrar en una casa si no son invitados.

En el este de Europa durante los siglos XVII y XVIII, se pensaba que los muertos podían convertirse en seres vivientes que se nutrían de los vivos, y que la única manera de cuidarse de ellos y regresarlos al mundo de los muertos era a través de determinadas técnicas. Ante la duda de que un difunto sea un vampiro, lo mejor era abrir su sarcófago, si el cadáver aparecía integro, las uñas y el pelo le había crecido después de la muerte, si tiene un vigoroso color rosáceo, huellas de sangre junto a la boca y aparte desprende un olor pestilente, se trata de un caso claro de vampirismo y como tal se debía terminar.

El único método para terminar con él es clavar un garrote en su corazón o decapitarlo, lo que interrumpiría de manera terminante su actividad. Expuesta y con miedo la población  enterraba al difunto en el momento, por lo que en más de una vez enterraron a personas aún con vida, estas infelices victimas despertaban en su sepultura y trataban desesperadamente abrirse camino utilizando las uñas.

Más tarde los delincuentes de tumbas o la misma población  ante cualquier situación  de que el difunto era vampiro lo desenterraban y encontraban los cuerpos retorcidos con gestos de espanto, y sangre en las uñas. Otra de las medidas que se adoptó durante mucho tiempo fue enterrar a los ajusticiados en medio de un cruce de caminos para que si decidían abandonar su fosa, desorientados, no supiesen hacia dónde dirigirse; otra posibilidad era inhumarlos en tierra no consagrada al norte de las iglesias, por ser este el punto más oscuro.
Drácula, el interpreta de la novela es por todos bien reconocido, pero pocos conocen que su autor, el escritor Bram Stoker, se inspiró en la vida del conde Vlad III.
Nació en 1430 o 1431 en Sighisoara, una nórdica ciudad de Transilvania. Fue el segundo hijo de Vlad II príncipe de Valaquia a quien le sobre nombraron Dracul “el Diablo”, seguramente por ser un aterrador guerrero o bien por formar parte de la organización  católica de la Orden del Dragón. Sea cual fuera el motivo, Vlad III de igual forma reconocido como Vlad Tepes o Vlad el Empelador se hizo llamar Drácula “hijo de Dracul”.

Drácula fue un indomable guerrero, además de cambiar seguido de bando, posiblemente dependiendo de sus propios intereses. Bien podía combatir con los turcos o los húngaros, profesar fidelidad a la Iglesia católica romana u ortodoxa, además de incorporarse con los islámicos cuando se juntó con el Imperio Otomano. Tres veces gano y perdió Valaquia, región al sur  Rumania abarcaba parte de Transilvania.

En 1456 ocupó nuevamente el trono, esta vez por seis años, el tiempo mas largo de su gobierno. Durante esta época su nombradía de crueldad inicio. La ejecución de los adversarios era algo frecuente en aquellos tiempos (siglos XIV y XV) de crimen manipulada por tiranos. Las salvajadas de Vlad, se cree, fueron tomadas como ejemplo por Iván el Terrible. Lo que aterro a la gente no fue el número de asesinatos, sino la crueldad con la que  hacía a sus víctimas. Su crueldad no solo la desbordaba a sus oponentes, cualquier persona adulta o infante podía ser su víctima.

Se dice que en una ocasión  cito a 400 estudiantes que se hallaban en Valaquia para aprender su idioma y tradiciones, los invitó a la sala y enseguida mando quemar el edificio  con ellos adentro, porque se creía que quizás eran espías. Por estas mismas dudas hizo empalar a unos mercaderes que atravesaban la ciudad. Sus empalamientos clásicos radicaban en levantar a sus víctimas sobre un garrote para que se les clavara por el recto. Pero Drácula se dedicó a diferentes prácticas de tortura a través del empalamiento. Creó diferentes formas de empalamiento, dependiendo de la edad y sexo, pedía que colocaran las estacas con diferentes formas geométricas.

Por motivos desconocidos empaló a toda la población  de una región de las laderas de una colina. Hizo círculos concéntricos con los garrotes y en lo alto empaló a las autoridades del lugar, para que pudieran ver desde el lugar que les correspondía el espectáculo. Se dice que al observar sus propias salvajadas solía decir: ¨ ¡oh, cuanta elegancia muestran!¨ Pero Drácula, en vida y aún luego de su muerte, circularon por toda Europa. El gusto de la población ante estos tétricos  relatos era una garantía y éxito de venta.

La demencia de este individuo no respeto a su propia esposa, quien al verlo violento un dio intento animarlo diciéndole que estaba embarazada, Drácula le dijo no creerle y para demostrárselo le abrió el vientre con una espada. En otro momento, mientras caminaba por el pueblo vio a un aldeano y le dijo que su esposa no era digna de él, que probablemente era de las que desaprovechaban el tiempo, y por tanto no era digna de vivir en su reino.

El pobre aldeano le dijo que se encontraba satisfecho con su esposa, pero sin importarle la opinión del hombre hizo empalar a la esposa y le consiguió una nueva mujer. Pese a sus malas acciones, dentro de la costumbre rumana Vlad era y es un personaje heroico, que combatió contra los invasores.
Muchos de los pormenores de sus ejecuciones se comprobaron por otros indicios como historias rusas, por el papa Pio II (el legado en Hungría conoció a Drácula), y baladas sonadas de Rumania.

En 1462 los boyardos lo excluyeron y Drácula perdió  el trono. Pasó doce años en una fortaleza en Hungría, puesto en libertad para que formara parte en la batalla de Vaslui, en la región de Moldavia, el 10 de enero de 1475. El año siguiente retomó su trono, poco tiempo después se enfrentó en el campo de batalla contra los turcos.

Existen muchas interpretaciones de su muerte, algunos creen que fue asesinado por los boyardos, otra historia cuenta que al verse abandonado por su ejército se disfrazó de turco y fue muerto por su propia gente. Lo que sí es sabido es que una vez muerto su cabeza fue llevada ante el rey de Constantinopla y allí fue empalada y enseñada. Hay otras narraciones de este personaje, todos ellos terroríficos y sangrientos.

Evidentemente nadie sabe cuántas personas fueron empaladas, decapitadas, quemadas o muertas por cualquiera de sus prácticas. El representante del Papa, el obispo Erlau, anunció un año después de la muerte de Drácula, que éste había pedido la ejecución de por lo menos 100 000 individuos, aunque otros estudios creen que esta cifra es muy conservadora.
Elizabeth Bathory reconocida como la Condesa sangrienta, nació en 1560, en un gran castillo al noroeste de Hungría, fue parte de una noble familia. Las largas campañas militares de su marido hacían que la condesa Bathory  se viera en la necesidad de pasar largos tiempos a solas, así que se procuró de muchos amantes, de igual forma hallo placer al infligir dolor a sus criados. Se dice que en una ocasión en la cual golpeaba a una de sus sirvientas la sangre de ésta le tocó el cuerpo y encontró que su piel se tornaba más suave y seductora. Desde ese instante Elizabeth, convencida de que si se bañaba en sangre de doncellas conservaría su hermosura eternamente, sacrificó para estas sangrientas ceremonias más de 600 víctimas aisladas entre las campesinas de sus  haciendas.
Aún existe en Viena, sobre la “Calle de la Sangre”, la casa donde Elizabeth realizó muchos sus terribles asesinatos. Al ser sorprendida fue encarcelada en una celda de su propio castillo, donde murió doce años después, a los 54 años de edad.

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