Cómo colocar un espejo?

Espejos, colocación y limpieza de espejos, reparación de espejos.
¿Cómo colocar un espejo?

Si el espejo no tiene marco se puede colocar muy fácil encima de un muro o una puerta sujetándolo con abrazaderas para espejo.

En forma de J para la parte inferior y en forma de Z para la parte superior y costados.

La cantidad y medida de las abrazaderas dependerán del tamaño y el peso del espejo.

En todo caso, así como en vidrierías tanto como en las tlapalerías lo pueden orientar sobre cuáles son las más adecuadas para el espejo que quiere colocar.

Antes trace a nivel una línea guía a la altura en que va a colocar las abrazaderas de la base.

Luego coloque sobre taquetes 2 ó 3 abrazaderas en forma de J a lo largo de la línea.
Tomando en cuenta que estas abrazaderas sujetarán la mayor parte del peso del espejo, así que asegúrese de que los taquetes queden firmemente anclados.

En caso de que las abrazaderas no cuenten con cojinete, pégueles un trocito de fieltro en el punto en que deba descansar el espejo para evitar que se dañen las orillas.

Pída a alguien que pueda ayudarlo a colocar el espejo cuidadosamente sobre las abrazaderas.

En lo que su ayudante sostiene el espejo, instale las abrazaderas en forma de Z, a espacios regulares, a todo lo largo de los lados y en la parte superior del espejo, de tal manera que éste quede bien pegado al muro o a la puerta.

Puede pedirle al vidriero que haga unos agujeros en las esquinas del espejo para fijarlo al muro con taquetes y tornillos largos.

Para concluir, cubra la cabeza de los tornillos con resetones decorativos.

Para limpiar un espejo, utilice un limpiador líquido para vidrios.

Cuando un espejo está muy sucio, límpielo con té tibio con un poco de jabón, o con 2 cucharadas de vinagre, amoniaco o alcohol desnaturalizado en 1 litro de agua.

Asegúrese de que no caiga ningún tipo de limpiador en la parte posterior del espejo porque puede decolorarse el revestimiento reflejante.

Para evitar que no se empañe el espejo, pase un dedo enjabonado unas cuantas veces a lo largo y a lo ancho del mismo y luego pula con un paño que no suelte pelusa.

Para disimular algún punto en el que el revestimiento posterior se hubiera deteriorado, péquele un pedacito de papel de aluminio, pero no lo despegue enseguida porque puede llevarse también el revestimiento.