Cómo actuar cuando se sorprenda al niño o la niña tocándose sus órganos?

Guía para padres, cómo explicarles la vida a los niños, tocarse órganos.

¿Cómo actuar cuando se sorprenda al niño o la niña tocándose sus órganos?

En primer lugar, es muy importante no golpearle la mano ni retirársela bruscamente, ¡Déjate eso!, ¡te vas a hacer daño!, y, en general, todo acto o palabra que haga suponer al niño que tocar sus órganos genitales es una cosa prohibida.

La falta de limpieza provoca inevitablemente una comezón que el niño calmará rescándose, salvado este factor, los padres que personalmente están atentos a cualquier manfestación del niño, fácilmente caen en la cuenta cuando tiende a manosearse.

Traten de distraerlo, recuérdese que los niños ven los tocamientos como una actividad natural que no es nociva a su salud.

En cambio, lo que si les causa un daño emocional grave es la creencia de que al tocarse cometen un acto deshonesto y pecaminoso.

Si el niño llega a pensar así, llegará el momento en que tenga la certeza de que en los órganos genitales hay algo malo, algo enfermo, llegará a creer que todo lo sexual es maligno y terrible.

Los tocamientos que se exceden de lo normal son un signo de tensión emocional, todo niño atraviesa por estas etapas, y por sí mismo se olvida de sus órganos cuando su vida se normaliza, pero si insiste en tocarse, si da muestras de nerviosismo, de tristeza e intranquilidad.

Hay que buscar las causas de su comportamiento y los ocultos temores que lo angustian, si los padres no consiguen descubrir el problema o no pueden dar con la solución, que busquen la ayuda de los profesionales, sin olvidar que un niño perturbado requiere más comprensión que castigos.

Generalmente entre 4 y 6 años, una vez que el pequeño ya se conoce, se le despierta la curiosidad por el cuerpo de los otros niños.

Por consiguiente, si sus padres sorprenden a los niños jugando peligrosamente “al doctor”, deben reprimir el disgusto y la cólera, y, sin regaños ni gritos, sugrir que jueguen a otra cosa.

Recuérdese que la curiosidad de un niño por su propio cuerpo y el de sus compañeros forma parte del proceso de crecimiento.

Si el niño vive en un ambiente equilibrado y cariñoso, el mismo ambiente se encarga de eliminar automáticamente éstas y muchas otras fallas en su educación.