Cómo controlar una hemorragia?

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¿Cómo controlar una hemorragia?

No deje pasar tiempo, con una compresa gruesa presione la herida, no importa que no lo haga con una compresa de gasa esterilizada.

La infección debe preocupar menos que la hemorragia, no levante la compresa para ver lo que está pasando porque volverá la hemorragia.

Si la compresa se empapa de sangre, proteja con otra y sigua presionando, cuando la hemorragia se atenúe, aplique un vendaje compresivo colocando el centro de una tira de tela algo como una corbata o algo que se le parezca.

Sobre la compresa y cubriéndola apretando alrededor del brazo, cabeza, pierna o tronco de la persona herida.

Si es una hemorragia grave, alguien debe apretar la herida con la mano hasta llegar al hospital, si la herida es en un brazo o pierna, coloque en alto el miembro afectado, mientras oprime la herida, salvo que crea que tiene una fractura.

Si se trata de un brazo, lo mejor es que una persona lo mantenga en alto, si se trata de una pierna, se puede mantener el alto apoyándola en cualquier objeto que tenga suficiente altura.

Suele pasar que ni la elevación del miembro herido ni la presión directa sobre la herida detengan la hemorragia.

Si esto sucede, oprima la arteria principal que alimenta el lugar de la herida, en cualquier lugar de su trayecto, siempre y cuando sea entre la unión del miembro con el tronco y la propia herida.

Lo mejor es encontrar un lugar que esté junto a un hueso, para que éste sirva de apoyo a la presión que haga.

Siga apretando directamente la herida al mismo tiempo, si la herida está en una pierna, oprima con el talón de la mano la ingle correspondiente a esa pierna.

Si la herida está en un brazo, apriete con la yema de los dedos la cara interna del brazo cerca de la axila.

Si la herida es grave o de un accidente que pudo haber provocado una hemorragia interna, mantenga abrigada y acostada a la víctima hasta que llegue el servicio médico.

Haga que la cabeza de la persona herida quede más baja que el resto de su cuerpo, a menos que la persona se encuentre incosciente o sospeche que tiene una lesión en la cabeza, el cuello o la espalda.

La colocación de un torniquete es una medida extrema que sólo se lleva a cabo cuando la hemorragia es intensa que amenaza la vida de la víctima o si la herida está en un miembro destrozado por el accidente.

En el caso de la amputación traumática de un dedo, una mano o un pie, es mejor contener la hemorragia con un procedimiento menos drástico que el torniquete.

Ya que a veces puede “pegar” quirúrgicamente la parte amputada, para colocar un torniquete, consiga una larga tira de tela, de unos 10 cm de ancho.

Puede ser de una camisa o una falda si es necesario, y un palo pequeño, un lápiz, un cuchillo de mesa,o algo similar.

Enrolle un par de veces la tira de tela alrededor del miembro herido entre la unión de éste con el tronco y la zona de la herida y haga un medio nudo.

Coloque ahí el palo que haya conseguido y átelo con dos nudos completos, dele vueltas a esta manivela improvisada hasta que se logre detener la hemorragia.

Y afiáncela atándola al brazo o a la pierna herida con otra tira de tela, anote la hora y el sitio donde ha aplicado el torniquete y prenda la nota en la ropa de la víctima, donde este a la vista.

Pida ayuda médica lo más pronto posible, ya aplicado el torniquete, no lo afloje, ya que si lo hace provocaría un shock en la víctima al restablecerse bruscamente la hemorragia.

Por lo tanto, si tiene la certeza de que la ayuda médica o la llegada al hospital va a demorarse por horas, y si la herida es una laceración profunda, afloje el torniquete cada hora en lo que aprieta directamente la herida.

Luego de unos minutos, apriete nuevamente el torniquete.