Cómo explicarles la intimidad propia y la ajena?

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¿Cómo explicarles la intimidad propia y la ajena?

El niño suele hacer preguntas alrededor de los dos años de edad, una pregunta es ¿por qué tengo que vestirme?.

Con natural desenfado, se quita la ropa y los zapatos sin importarle la hora ni el lugar, al volverlo a vestir conviene decirle que todos los niños andan vestidos, que si se desviste no podrá ir a la calle cuando sus padres quieran llevarlo.

Hay que conservar la tranquilidad cuando el niño comienza a desvestirse en público, el niño exige toda la atención que sus padres puedan darle, de suerte que si arman un alboroto, es seguro que volverá a desvestirse cada vez que se sienta desatendido.

Los niños más grandes se les dirá que la gente lleva ropas para cubrirse del frío, de la lluvia y del sol, para estar limpia y verse bien.

Otra pregunta es ¿por qué no me dejas entrar cuando te estás bañando?, llegará el momento que el papá o la mamá no van a querer que los vean bañarse cerrarán la puerta del baño para que el niño no entre.

Los pedagogos recomiendan a los adultos que mantengan en privado sus desnudeces e inculquen con el ejemplo la intimidad en el niño desde los primeros años no guardan tanto su modestia basados en que el niño todavía no comprende, al menos a partir de los tres años cumplidos se cuiden.

Todo con una actitud natural para que el nño no piense que en el cuerpo desnudo hay algo misterioso y prohibido.

En este terreno no nos cansaremos en repetir que lo principal es la naturalidad, debe evitarse una actitud melindrosa que enardezca la curiosidad del niño.

Es necesario buscar el criterio adecuado sobre la modestia, ni pasear ligero de ropas por toda la casa, ni encolerizarse porque el niño ha sorprendido desnudo a su padre o a su madre.

A los niños se les puede permitir correr desnudos en el patio durante un rato, también se puede bañar con el hermanito y hermanita hasta los cuatro años.

Otra de las preguntas es; ¿me puedo dormir contigo? En los niños adquiere mucha fuerza el deseo de la proximidad física con la mamá o el papá.

En beneficio de su desarrollo y de su independencia en vías a la madurez, conviene alejarlo a temprana edad del lecho de sus padres y de la misma recámara siempre que sea posible.

Una vez que se haya destinado su habitación, los papás deben procurar que duerma ahí todas las noches, si acaso pregunta por qué no se le permite dormir con ellos, le responderá que cada uno de la casa tiene su lugar para dormir y que así debe ser.

Si pregunta ¿por qué no me dejas entrar contigo al baño? Porque la gente grande ya no necesita ayuda y prefiere ir a solas, cuando tú crezcas y no tengas necesidad de ayuda, irás solo también.

Suelen preguntar también ¿por qué ya no me bañas con mi hermanita? Se recomienda que cuando los niños ya tengan cuatro años de edad, se bañen por separado.

Si se muestran reacios se les puede decir, tú eres ya mayorcito y ya estás en edad de ir aprendiendo a bañarte solito.

Se le harán ver las ventajas higiénicas de bañarse cada quien con su agua limpia, es posible que el niño formule toda clase de preguntas intempestivas a las personas que visitan su casa (tíos, primos etc.).

En este caso debe procurarse distraer la atención del niño hacia otra cosa, en una forma natural y sencilla, pidiéndole que traiga los cigarros que están en el comedor o bien que se incline a levantar algo que se ha caído.

Núnca deben los padres escandalizarse ante la pregunta del niño, ya que éste puede sentir que hay algo malo sobre lo que no se debe hablar.