Cuidados de los hijos

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¿Cómo explicarle a mi hijo las enfermedades que pueda llegar a tener?

Los padres deben saber que la actitud y sentimientos de ellos hacia el dentista, el médico, los sanatorios entre otros.

Influyen considerablemente en el niño. Si la mamá o el papá dicen que es “horrible”, una visita al dentista el niño sentirá lo mismo.

Si el padre sostiene que es “un poco desagradable, pero necesario”, así pensará el niño, de igual menera, el médico debe
 ser considerado por los padres como un amigo y un profesional digno de toda confianza.

Los padres deben conservar una absoluta serenidad cuando sus hijos estén enfermos o heridos, a un
resfriado hay que darle la importancia que tiene y no la de una pulmonía.

Enfermedades como el sarampión, la varicela, los raspones y quemaduras, y hasta la rotura de un brazo, son parte integrante de la vida del pequeño que merecen pronta atención, pero no con lagrimas ni gritos.

De tal manera, si los padres actúan con sangre fría en las enfermedades y heridas del hijo, éste reaccionará en igual forma y dejará manejarse.

Por otro lado, si muestran una preocupación y una solicitud desmedidas, el niño sufrirá de esa misma ansiedad y probablemente todo le duela más.

Los padres deben preparar a los niños para que se comporten debidamente en la enfermedad, pues son capaces de captar el sentido de informaciones y datos no muy elevados, contrariamente a lo que piensan los mayores.

Así, se dan cuenta por qué se deterioran los dientes y por qué supura un rasguño, no trate de engañar al niño sobre el dolor o las molestias de un tratamiento.

Es mejor decirle “Te va a doler, pero sólo un momento”, que engañarlo con la consabida frase “te aseguro que no te dolerá”.

La confianza plena del niño en sus padres es un gran apoyo moral durante su enfermedad, por lo tanto, que los padres mantengan esa confianza hablándole con sinceridad.

¿Qué hice yo para estar enfermo?

No es raro que piense que la enfermedad es un castigo por haber desobedecido o haberse portado mal, por lo tanto, su gran duda es por qué sus compañeros de travesuras siguen tan campantes.

Por consiguiente, los padres le harán ver que las enfermedades son parte de la vida, “Todos, grandes y pequeños, enfermamos alguna vez, yo mismo estuve enfermo hace poco y tu mamá también.

¿Me va a doler? ¿Sabe feo?

Para el niño, las curaciones y las medicinas son algo peor que la misma enfermedad, si el pequeño debe someterse a un tratamiento u operación doloroso habrá que decírselo sin rodeos, o de lo contrario no volverá a confiar en la palabra de sus papás.

Por otro lado, no debe omitirse la advertencia de que el dolor y la molestia serán pasajeros, “Si se le debe decir, te dolerá durante unos momentos, pero tú eres valiente y puedes resistir eso y mucho más.

“Es cierto que esta medicina sabe muy feo, pero mientras más rápido te lo tomes, menos será el dolor y más pronto te aliviarás”.

¿Me voy a morir?

No se alarmen los padres al escuchar semejante pregunta. Quiere decir que la experiencia del niño incluye ya los aspectos de la muerte, y habrá observado (o le han dicho), que por lo general está precedida por alguna enfermedad.

De nada sirve responderle “NO”. Habrá que explicarle que su enfermedad es muy diferente a la que sufrió menganito cuando murió.

Conviene repetirle que “las personas casi siempre mueren hasta que llagan a una edad muy avanzada, y no cuando son jóvenes o son niños todavía”.

¿Qué me va a pasar con el dentista?

Comentele al niño de los instrumentos raros y maravillosos que usarán el médico o dentista para curarlo, y explíquele su funcionamiento y empleo para bien de las personas.

Si el niño va a ser sometido a un examen común, pede decirle:. El doctor va a mirar y a escuchar dentro de ti para asegurarse de que todo te funciona bien.

Si el niño está enterado de lo que tiene, le puede decir, “el dentista examinará cuál muela te duele, y luego hará que se te quite el dolor”.

O bien, cuando la medicina es preventiva; “el doctor va a darte un medicamento para que no enfermes ni tengas que guardar cama”.

¿Por qué tengo que ir al hospital?

En los hospitales hay doctores y enfermeras que cuidan de que los enfermos estén cómodos y bien atendidos para que se restablezcan más pronto, además de que son más limpios que una casa, con el propósito de combatir los gérmenes y microbios.

Si va a practicarse una operación al niño, los padres infórmense claramente en qué consisten los preparativos, a fin de prevenirlo y darle valor.

Deben mencionarle los papás que aun cuando tenga que estar solo en niño durante un rato, no por eso lo abandonan y se olvidan de él, sino que continuamente estarán al pendiente y que todos los momentos en que puedan estar juntos irán a verlo.

Hagan lo posible para que alguna de las enfermeras o personas que se encarguen del niño entable amistad con él.

Dígale al niño, con exactitud, cuándo piensan regresar a verlo y cumplan puntualmente lo prometido.

¿Por qué mi hermano no puede jugar conmigo?

Si a los otros niños de la casa se les ha prohibido acercarse al pequeño enfermo porque pueden contraer el mal, el afectado piensa que sus hermanos y amigos lo han abandonado.

Sus padres le explicarán entonces los ataques solapados de los microbios que aprovechan la proximidad de otras personas para atacarlas, principalmente a los organismos de los niños.